EL CUENTO QUE NUNCA ME GUSTÓ.

El de La Lechera. 

Mi cántaro roto
Me parece uno de los cuentos más deprimentes y derrotistas que hay y siempre me ha producido un sentimiento de desazón, sí, esa es la palabra, desazón. Recuerdo que no me gustaba ni de pequeña (me imagino que porque de pequeños nos gusta lo que acaba bien, bueno y de grandes también) y, desde luego, nunca se lo he contado ni se lo contaré a mis hijas, aunque, lamentándolo, las dos lo conocen.

Ahora no me gusta porque cuenta que soñar es malo, que la ilusión es algo que no hay que tener porque se te puede acabar de golpe y porrazo (nunca mejor dicho), que la esperanza de mejorar o que las cosas vayan a más solo pertenecen a los que ya tienen mucho y nunca a aquellos que, materialmente, tienen poco pero anímicamente rebosan de proyectos.

Mi cántaro arreglado
Es un cuento que además acaba con el cántaro roto, sin más posibilidades que la de dejar de intentarlo, sin alternativas, abocando a todos al conformismo. Sin dejar puertas abiertas a recuperar los trozos y arreglar el cántaro o a comprar otro si el daño es irreparable y comenzar de nuevo y volver a llenarlo con nuevas ilusiones. 

Si algunos hubiéramos hecho caso al cuento, hace tiempo que habríamos dejado de volver a intentarlo o, a lo mejor, no lo habríamos intentado nunca, ¿para qué? si existe la posibilidad de que el cántaro se rompa. 

Mi cántaro se ha roto ya unas cuantas veces y otras tantas lo he arreglado, aunque reconozco que le faltan trozos que se quedaron en el camino, pero es un cántaro que está poco tiempo vacío porque no tarda mucho en llegar algo a lo que aferrarte de nuevo e ir llenándolo poco a poco, aunque nunca lo llenes hasta arriba o aunque se vuelva a romper.

Creo además que pronto ya no podré arreglarlo, pero ese día me compraré otro nuevo, diferente, probablemente con la boca más ancha para poder llenarlo más fácilmente y, si puede ser, irrompible.

Mi cántaro nuevo, brillante e irrompible.

P.D.: Por favor, que los contadores de cuentos eliminen este cuento de los cuentos que contar.


SERMONES DE OTRAS ÉPOCAS

Aunque normalmente en este blog expreso mis opiniones personales, hoy escribimos este artículo juntos mi marido y yo, como católicos, como guadalupenses y, sobre todo, como padres.

Hoy, como otros domingos, los que nuestro trabajo nos deja, hemos querido acompañar a nuestra hija en la misa de los niños y las familias que se celebra a las 11 de la mañana. Lo que no nos imaginábamos, porque normalmente es una misa que oficia el estupendo párroco que tenemos, Fray Jesús Tena y que hoy no estaba, es que íbamos a asistir a una especie de desahogo, porque no queremos llamarlo de otra manera, de una persona frustrada y cabreada que había decidido esta mañana pagar ese estado de ánimo con todos lo que íbamos a asistir a misa de once en particular y con toda la población de Guadalupe, por alusiones en general.

Hoy nos hemos sentido insultados, no solo nosotros, sino también nuestros hijos y sus catequistas. Hoy hemos visto, como pasaba hasta no hace muchos años, cómo desde un púlpito, sin posibilidad de réplica, se aprovecha para decir todo lo que se piensa y para juzgar, no solo a los que allí estábamos, sino a toda una población e incluso,veladamente, para criticar el trabajo de los propios compañeros de comunidad.

Parece ser que todo esto es el resultado del fracaso rotundo de participación y asistencia en el Belén viviente organizado anoche en Guadalupe y que, como todo lo que empieza mal, acabó mal, según nos han contado esta mañana porque no estuvimos.

Sabemos como empezó porque uno de nosotros fue convocado a esa primera reunión del nuevo foro Cultural de Guadalupe, organizada por un miembro de la comunidad franciscana. una reunión en la que si algo se puso de manifiesto es que se hacía para la organización de este belén viviente y de la que el párroco de la población no había sido informado, ni se pretendía contar con él para nada (oseasé, estaba siendo total y conscientemente ninguneado por su propio compañero) y eso es algo que no gustó a la mayoría de las asociaciones y gentes allí presentes que conocen el incansable y fabuloso trabajo de Fray Jesús, tanto en la parroquia, como con la juventud de la población, siendo actualmente el único que es capaz de ofrecerles alternativas y animarles a participar en actividades organizadas por él.

Como decimos lo que comenzó mal, acabó mal y, para colmo, hoy en la misa, se ha rematado. Hoy en esa misa y tirando balones fuera y con mucho veneno, se ha echado en cara a la población de Guadalupe que no participa en nada, hoy se ha dicho en esa misa que los padres no animamos a nuestros hijos a participar, hoy en esa misa se ha dicho que en Guadalupe hay muchas casas, pero muy pocos hogares, hoy se ha ridiculizado a nuestros hijos al obligarles a rezar por segunda vez una oración de la misa que parece ser habían rezado muy bajito la primera vez (y por supuesto también la segunda, ¿estarían algo cohibidos ya a esas alturas?), pero lo peor ha sido cuando al acabar esta oración ha dicho, con una intención realmente maliciosa y cargada de ironía, "seguimos porque esto es lo que hay", desacreditando de un plumazo todo el trabajo que voluntariamente realizan los catequistas y, por supuesto, para los que sabemos leer entre líneas y conocemos el percal, el de Fray Jesús. Gracias a Dios, que creemos que hoy ha puesto su granito de arena, en la iglesia no había mucha gente de fuera de Guadalupe, ya que la imagen que se habrían llevado de esta población y sus gentes habría sido realmente nefasta.

Hemos aguantado hasta después de la comunión porque está claro que Dios no tiene la culpa de que gente así hable en su nombre y después de eso hemos sacado a nuestra hija de misa y nos hemos ido. Lo sentimos, pero ya iremos a la iglesia cuando, dentro de la casa de TODOS, se nos respete y se transmitan a nosotros y a nuestros hijos los valores que Jesús predicó y, desde luego, le hemos dicho a una de las catequistas de mi hija que nos avise cuando este sacerdote vuelva a decir la misa para que no asistamos.

Por cierto, todos los corrillos que había cuando la gente acabó de salir de misa, hablaban indignados de lo mismo.

Creemos que algunas personas, deberían saber que, a estas alturas de la película, los que somos católicos no lo somos ya por imposición, sino por convicción. Que hace mucho tiempo que en Guadalupe dejó de haber señores y vasallos y que ahora las cosas se consiguen con respeto hacia los demás y cercanía y no con broncas al pueblo y "sermones" medievales. 

Nos es realmente incomprensible y nos indigna que alguien que no ha sabido hacer bien las cosas, que ha intentado echar por tierra el trabajo de otros, y que, para nada, predica con el ejemplo en sus acciones, se atreva, de manera realmente hipócrita, a juzgar a los demás. Quizás debería volver a repasar las palabras de Jesús cuando dijo

“¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: “Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo”, tú que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano”

Los tiempos han cambiado mucho y el respeto hacia los demás es algo que debe primar por encima de todo, porque ahora ya, mal que le pese a algunos, la cultura, el saber e incluso la palabra de Dios, son PATRIMONIO DE TODOS.


AMÉN.


PAISAJES DEL GEOPARQUE VILLUERCAS

Una mira un paisaje  y otro mil veces y cada vez lo ve de una forma diferente, tantas como maneras de mirar y sentimientos evocados.